Mi hijo se porta mal en el colegio: por qué ocurre y cómo ayudarle desde casa
Cuando el colegio te llama porque tu hijo “se porta mal”, se te cae el alma a los pies. Puedes sentir vergüenza, preocupación, enfado o incluso incomprensión porque en casa no siempre se comporta igual.
Antes de pensar que “tiene un problema”, es importante entender qué hay detrás de esta conducta. El mal comportamiento en el colegio casi nunca aparece porque sí: suele ser una forma de expresar algo que está viviendo emocionalmente, ya sea en casa, en clase o en su propio desarrollo.
Por qué un niño puede portarse mal en el colegio
El comportamiento es comunicación. Cuando un niño pega, grita, interrumpe, no atiende o molesta a otros, está mostrando que no tiene herramientas para gestionar lo que siente. Detrás puede haber cansancio, miedo, frustración, inseguridad o incluso una necesidad de llamar la atención porque se siente poco visto.
Señales que indican que algo más puede estar ocurriendo
1. Cambios en casa o en su entorno
Mudanzas, nacimiento de un hermano, conflictos familiares, poco tiempo de conexión con mamá o papá… Los niños no siempre verbalizan lo que les pasa. Lo expresan con su conducta, y el colegio es el lugar donde más se nota.
2. Baja autoestima o inseguridad
Cuando un niño no se siente seguro, puede comportarse mal para protegerse o evitar sentirse vulnerable. A veces el mal comportamiento encubre miedo: miedo a equivocarse, a no estar a la altura o a sentirse menos capaz que otros.
3. Dificultad para seguir normas o gestionar la frustración
Muchos niños aún están aprendiendo a esperar, compartir, aceptar límites o tolerar que algo no salga como quieren. En un aula, todo esto se multiplica, y la frustración aparece antes.
4. Sobrestimulación o falta de movimiento
Hay niños que necesitan moverse más, cambiar de actividad, o tienen una sensibilidad especial a ruidos, grupos grandes o cambios continuos. Cuando no pueden regularse, reaccionan con comportamientos impulsivos.
5. Necesidad de atención
Cuando un niño se siente poco visto o poco importante, cualquier atención le sirve, incluso si es negativa. Prefiere que le regañen a que no le miren.
6. Posibles dificultades de aprendizaje
Si un niño no entiende una actividad y no sabe cómo pedir ayuda, es habitual que se “porte mal” para evitarla. No es que no quiera trabajar: es que no quiere sentirse incapaz.
Cómo puedes ayudar a tu hijo desde casa
1. Valida lo que siente y escucha sin juicio
“Sé que está siendo difícil para ti”, “quiero ayudarte”.
Sentirse comprendido disminuye su necesidad de mostrarlo con conductas desbordadas.
2. Hablad del día sin interrogatorios
No preguntes “¿te has portado mal otra vez?”.
Prueba con:
“¿Qué fue lo más fácil del día? ¿Y lo más difícil?”
Así aparece la emoción real que está detrás.
3. Refuerza lo que hace bien, por pequeño que sea
A veces solo escuchan lo que hacen mal. Necesitan sentirse capaces.
4. Mantén rutinas que den seguridad
Sueño suficiente, horarios estables, tiempo de juego libre y conexión afectiva.
Un niño que se siente regulado, se porta mejor.
5. Habla con el profesorado como un equipo
No en busca de culpables, sino de comprender qué ocurre y cómo podéis ayudarle juntos. Cuando familia y escuela están alineadas, el niño mejora más rápido.
6. Enséñale habilidades que quizá no tiene aún
Resolver conflictos, pedir ayuda, esperar turno o tolerar la frustración no se aprenden solos. Con práctica y acompañamiento, la conducta cambia.
7. No interpretes su conducta como “desobediencia”
La mayoría de los niños no se porta mal para fastidiar.
Lo hacen porque no tienen otra forma de expresar su malestar.
Cuándo preocuparte
Si las conductas persisten, si recibe muchas quejas de compañeros, si empieza a decir que no quiere ir al colegio o notas un deterioro en su autoestima, es importante acompañarle. No hace falta etiquetar ni alarmarse, pero sí actuar con cariño y constancia para que no se convierta en un problema mayor.
Puedo ayudarte
Trabajo con familias que quieren entender qué está pasando, reducir las quejas del colegio y ayudar a sus hijos a desarrollar habilidades emocionales y sociales.
Si sientes que tu hijo está desbordado y no sabes cómo reconducir la situación, puedo orientarte con pautas adaptadas a su edad y su forma de ser.


